El cuarto día llegamos a Civitavecchia, una ciudad situada a 80km de Roma.
Ahí cogimos un autobús que nos llevó a Roma.
Una vez allí iniciamos una visita guiada con el autobús. Esto fue lo malo de la excursión. No pudimos ver Roma andando, con lo que vimos de pasada el Coliseo, el edificio de Vittorio Enmanuelle, el foro romano...
Después de la mini visita fuimos directos al Vaticano. Allí si que nos bajamos del autobús y disfrutamos de lo bonito que es.
Visitamos los museos vaticanos, la Capilla Sixtina, la Basílica de San Pietro y la Piazza San Pietro...
Increíble ver de cerca semejante belleza y ver las obras de Miguel Angel.
Aunque estaba prohibido no pude evitar hacer una foto de la Capilla Sixtina a escondidas... Es tan bonita que me habría quedado horas mirándola...
Después de la visita al Vaticano, nos dirigimos hacia el centro para tener cerca de 2h de tiempo libre para comer y hacer turismo.
El punto de encuentro se fijo en la Fontana Di Trevi, que por desgracia y con la celebración a partir de diciembre del Jubileo extraordinario, estaba vacía y vallada, una pena pero una excusa para volver.
Seguidamente y después de lanzar la moneda fuimos a ver el Panteón y la Piazza Navona.
El tiempo se pasó volando y volvimos al barco.
Al día siguiente visitamos Florencia, y en mi opinión he de decir que me enamoró más que Roma, quizás porque no pudimos ver Roma todo lo que quisimos, pero para mi Florencia fue increíble.
Empezamos la excursión a pie desde la catedral del Duomo. Todo lo que diga se queda corto ante semejante maravilla.

Caminando llegamos hasta un mercado donde estaba el famoso jabalí que si le tocas el morro vuelves a Florencia... Seguidamente llegamos hasta el Ponte Vecchio.
De ahí fuimos a la Galería de los Ufizzi. Donde están los famosos cuadros de Sandro Botticelli, el nacimiento de Venus y la primavera, el cuadro de Leonardo Da Vinci, la anunciación, y el cuadro de Miguel Angel, el tondo doni, entre muchas obras de Tizziano, Caravaggio...
Cuando salimos del museo fuimos a la Piazza della Signoria, donde se encuentra la réplica del David de Miguel Angel emplazada justamente donde estaba hace años la original. También está la fuente de Neptuno de Bartolomeo Ammannati.
Continuamos la visita hasta la Basílica de Santa Croce. Allí aprovechamos el tiempo libre para comer, hacer fotos y compras y para descansar un poco en las escaleras que suben hacia la Basílica, al lado de la estatua de Dante Alighieri.
Y muy a pesar acabo la visita a Florencia, ya os he dicho que me enamore de esta ciudad, y por supuesto en cuanto pueda volveremos.
Besitos!!

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